3.09.2009

Cartas a Clío

Apenas coloqué el matasellos
la palabra se abrió.

Negada de su encuentro con el tiempo
asiste
mañanas de aire azul.
Sonidos. La cuerda de una guitarra repite tu ausencia.
Cuánto vértigo: Remolinos. Crucigramas para resolverse en el sueño.

Se acomoda entre aquello que fué, la no-historia.
El movimiento inconcluso de tu paso.
Brazos al aire.
Azar. ¿Preludios?

Vicio inmóvil: este eco que tantas veces te llama y no te encuentra.

1 comentario:

Roberto Mendieta Vega dijo...

Me quedo con este poema...sigues escribiendo con fuerza...saludos...