Rutas, caminos por los que se ve a Apolo conversando con Calíope y Minos
contienda ancestral de voces, partículas en Fa, alientos en diminuendo
ires y venires por todos los lados del universo.
En una marea de inciensos
de faunos saturados de quereres y flageladas convulsiones.
Estelas de mar y río dibujan los sentidos, las salidas de los caracoles
aminoácidos iniciáticos buscando el ¿quién eres?
Pérdidas y remolinos en esa, la otra parte de mi cuerpo, la vuelta hacia el ave… y otra vez en fa.
El espiral, el camino, las alteraciones y un modo que me va en mí misma encantado,
en ella, la confrontación de la primera salida: El viento.
De Tú que de Yo no sé nada.
De Tú que de Yo no sé nada.
De Tú que de yo no sé nada.
De tú que de yo abrazo el tiempo.
Minos busca de nuevo el deseo
la salida, el aro, la trompa, el oído, y éste verso sobre tus labios.
De tú que de yo solo el eco.
Que de aromas va adornado en éste onírico destello.
Irrupciones en la curvatura de los astros. Oberturas. Inicios.
Solo de Ti, de un recuerdo que contengo
para sacar la voz precisa y adornar la hoja con un beso.
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