Y ese nombre sabor de jade, esmeralda y ramita de anís.
Ausencia en filigranas, acomodos frágiles y huecos en el diccionario de las voces.
Y ese nombre que se acuesta en pleno sol
De una melodía conoce los albores
Y ríe y ríe, desnudo y sin letras, y ríe el aire
Que solo aire caminado baja escalas, diminuendos, pianos… suave aire, solo aire: inspira y aspira.
Y así, ese nombre, éste que despierta para encontrarme siempre perpleja y sin inspiración.
Influye, mueve, revuelve adjetivas sensaciones…
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